Recuerdos de mi embarazo: el parto

Recuerdos de mi embarazo: el parto
Foto y Montaje de Patricia Laroche

Foto y Montaje de Patricia Laroche

Hace un año ya había salido de cuentas y estaba desesperada, sólo habían pasado unos días pero se me hacían eternos. Toda mujer que ha llegado a término en el embarazo comprende cómo me sentía. Hacía mucho calor, aunque nada comparado con el de este verano, y mi pierna izquierda se había hinchado como un globo. En realidad, las dos extremidades estaban rellenas de líquido y me había tenido que comprar unas sandalias del 40 porque lo de meter los pies en cualquiera de mis zapatos era misión imposible.

Siempre pienso que tuve un buen embarazo, aunque el primer trimestre me dejó más delgada de lo que había estado en todo el año. No había forma de meterme nada en el estómago, comer un trocito de pollo o unas hojas de lechuga era todo un logro. Mi ginecóloga feliz, ya tendría tiempo de engordarme. Me sentía enérgica y trabajé hasta los últimos días, eso sí, el último mes lo hice desde casa porque estaba en pie a las 6 de la mañana y prefería no moverme a las horas de máximo de calor. Me encontraba bien y no tuve la necesidad de descansar. Lo de dormir fue una premonición, porque el pequeño Bú lleva desde que tenía 20 semanas de gestación despertándose a las 4:30 de la madrugada, toooooodos los días (para no dormir, he tenido alguna noche del tirón pero se pueden contar con los dedos de la manos).

Hice todo lo que dicen que hay que hacer para causar el desalojo, pero él salió cuando quiso, y como quiso. Unos días parecía que mi tripa bajaba y que tenía contracciones, al día siguiente, aquello parecía un balón de playa (y así estaba cuando me puse de parto). Tuve una falsa alarma que tuvo a mis padres de los nervios durante unas horas, pero nada… todo seguía igual.

Mi jefe, médico y marido de ginecóloga, ya me había aconsejado: “Si sientes contracciones y crees que te pones de parto, vete al cine”.

Visto lo visto, días antes me habían anunciado que si no salía solo lo desalojarían el día 1, yo me puse de parto el día anterior.

Como la semana anterior ya había tenido varios avisos de contracciones, cuando amanecí un jueves como hoy con ligeras contracciones decidí no darle importancia, por la mañana nos fuimos paseando a Fnac, pero a la vuelta… aquello empezaba a doler un poco más y no me sentía con muchas fuerzas, así que volvimos en tranvía. Cuando le dije a mis padres que creía que estaba de parto no me creyeron, la falsa alarma de unos días antes les había dejado incrédulos. Pasé la tarde viendo series, cronometrando contracciones, no conseguía entenderlo muy bien. Dolían pero no me parecían un dolor insoportable, lo llevaba bien. Mi padre llamó y se lo dije: “No estás de parto, cuando estés de parto lo sabrás porque gritarás de dolor”. Nunca llegué a sentir ese nivel de dolor. No entendía nada, aquello se iba regulando y desregulando, llevaba horas con contracciones cada 5-10 minutos pero seguía encontrándome bien. No parecía evolucionar.

Aunque parecía ir muy lento, a las 11 de la noche decidimos llamar a la matrona, estaba estancada desde hacía mucho tiempo en las contracciones cada 5-7 minutos, me dijo que daba igual ingresarme esa noche que a la mañana siguiente, que prefería verme. Al colgar el teléfono empezaron las contracciones cada 3 minutos, cuando nos subimos al taxi empezaron cada minuto. Llegamos al hospital a las 12 de la noche, rompí aguas 10 minutos después y Bú nació a la 1:15, al final fue cesárea. No fue una cuestión de dilatación, llegué hasta los 7 cm sin epidural (el dolor era fuerte pero todavía me daba para reírme de nervios), tampoco fue un tema de comodidad para la ginecóloga, ella hubiera preferido que lo manejase todo la matrona hasta el momento del parto, pero es que mi tripa seguía siendo un balón de playa, gigante, redondo y a la altura de las costillas. Mi matrona me explicó que era imposible que el niño saliese, era como si rebotase, no cabía, de ninguna de las maneras.

La ginecóloga llegó muy rápido, entré en quirófano con unos profesionales estupendos, incluso nos reímos mientras me cosía la cesárea: “El niño quería salir el mismo día pero a la hora que él decidiese”.

Sobre todo lo que pasó después, lo que sentí y lo que hemos vivido durante este año os escribiré muy pronto.

Así fue mi parto, cada uno es diferente, nada que ver con los que tuve a mi alrededor antes y después. ¿Os animáis a decirme en los comentarios cómo fueron los vuestros? ¿Qué tal soportasteis el dolor? ¿Gritasteis por la epidural?

Comentarios

  1. C mami de M

    Mi parto??? Pues q te voy a contar q no sepas!!!! Si casi te lo retransmití en directo…. Por lo menos la noche entera q estuve en el sofá cronometrando contracciones y viendo series…. Mi embarazo… Incluso mejor q el tuyo!!!! Cero síntomas y cero de todo… Solo una pequeñita tripa y el parto…. Pues cesárea también pero sin dolor alguno después de 24 horitas…. Solo una diferencia…. Yo sigo siendo una marmota y M es marmotin!!!!! Jijiji


    1. Post author
      La madre que lo parió

      No me recuerdes la envidia que te tengo con lo del sueño… M es un súper bebé! Besitos!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *