Los niños como protectores de los padres y otras enseñanzas de Un hijo

Los niños como protectores de los padres y otras enseñanzas de Un hijo

Libro con enseñanzas para padres

La semana pasada os comentaba por Twitter que estaba leyendo un libro que me estaba emocionando. Seré sincera, muchas veces elijo los libros por las portadas y ésta fue una de ellas, pero es que lo de dentro… lo de dentro era una historia maravillosa llena de enseñanzas.

Esto no es un post-reseña, no os voy a contar demasiado sobre Un hijo de Alejandro Palomas, de lo que quiero hablar es de lo que saqué de él. Lo que me trajo a la mente. Ante todo quiero que quede claro que estas son mis opiniones, no entiendo de psicología infantil ni adulta, y como no tengo un niño sino un bebé, me iré de viaje a mi infancia.

Muchas veces tratamos a los niños y sobretodo a los bebés, como si fueran tontos o no entendiesen las cosas ni las palabras. Y no es así, seguro que ya lo habéis comprobado con vuestros hijos. Bú está a punto de cumplir un año y entiende muy bien las cosas que le digo, y supongo que cuando no entiende las palabras, comprende el tono, de hecho, lo imita. Ahora pongámonos en la piel de un niño.

1ª enseñanza: Los niños tienen sus propios gustos.

“Guille lee sin descanso: en el comedor, en el recreo, entre clase y clase… y las cosas que lee no son exactamente las típicas de su edad. Son lecturas más… avanzadas.”

Supuestamente nuestra generación ya está preparada para no adoctrinar a nuestros hijos, pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Nosotros, como padres, queremos que sean lectores, como nosotros, que les guste La guerra de las galaxias, los cómics, que no se den al regatón del momento, ni al cruising, que les gusten y respeten a los animales y adoren viajar. Ya no me meto en política y religión porque ya se sabe que, en estas cosas, el que adoctrina para un lado consigue hijos del lado contrario.

Cuando yo era pequeña, tuve una crisis de lectura, no sabía qué leer (los niños y adolescentes de hoy en día no creo que sean conscientes de la suerte que tienen por la cantidad de oferta que hay para las diferentes edades). Había devorado todo lo de Enid Blyton, todo lo del Barco de Vapor e incluso lo que publicaba Alfaguara para niños de 14 años (tenía 12). Ante este panorama dejé de leer y mi padre (tanto mi padre como mi madre son grandes lectores) me sentó delante de una estantería llena de clásicos: Poe, Stevenson, Jack London, Herman Melville, etc. Mis deberes durante 15 días fueron leerme varios libros de esa estantería, y así lo hice, y descubrí que ya no necesitaba leer libros de niños pero que ese estilo que le gustaba a mi padre no era lo que me apetecía en ese momento preadolescente, así que terminé leyéndome Flores en el ático y todo lo que tenía publicado V.C. Andrews. Mi padre aborrecía esos libros, pero a mí me devolvieron al mundo de la lectura, y hoy en día, mi gusto no se aleja tanto del de mi padre.

2ª enseñanza: Los niños comprenden las situaciones de dolor

“Siempre es mejor saber… Nunca un pasa atrás, Manu. Por muy mal dadas que vengan”.

Cuando algo sucede en una familia: un divorcio, la ausencia de trabajo, la falta de dinero, una pérdida… La tendencia de muchos padres es ponemos la careta delante de nuestros hijos y tirar hacia adelante. Aunque no soy psicóloga, me inclino a pensar que, en realidad, no lo hacemos por ellos, sino como mecanismo de defensa, pero no sé… es mi humilde opinión y estaré encantada de recibir correcciones. Lo que sí sé es que he sido niña y hay algunas cosas que recuerdo.

Mis padres se separaron cuando yo era pequeña, 5 años como mucho, mi abuelo, al que adoraba, murió un año antes, mi abuela, con la que vivíamos, sufrió tres depresiones consecutivas y la primera coincidió con la separación de mis padres. Me recuerdo siendo plenamente consciente de lo que pasaba, no recuerdo que me lo ocultaran, más bien al contrario. Cuando mi madre se mataba a trabajar, y ahí no existía el concepto conciliación ni una remota posibilidad de intentarlo, porque había que sacar a la niña y a la abuela adelante, yo le dejaba mensajes en el buzón para que no le diera tanta pena, sabía que necesitábamos dinero y que todo esto era por nuestro bien.

3ª enseñanza: Los niños nos protegen si estamos tristes

¡Es algo lógico! Les hemos enseñado que cuando están enfermos, tristes o cansados, estamos ahí para que se apoyen y para protegerlos. Si nos ven en esa situación su intención va a ser protegernos, pero ¿a qué precio? Y no me refiero a que sea mejor ocultarles nuestro dolor para evitar la pérdida de la inocencia, si la situación es grave, la inocencia se va a ir por la ventana, y quizás es mejor compartir el dolor, asumirlo, sufrir las fases que haga falta, pero explicárselas a nuestros pequeños para que no tengan el instinto de protegernos. A veces, la magia es la única alternativa posible a un mundo que no comprenden. ¿Es posible que los amigos imaginarios, los sueños, las pesadillas, sean algo causado por estas situaciones? Los lectores que dominan el conocimiento de la mente están invitados a ilustrarme.

Mi madre se quedó a mi cargo con 30 años, 3 trabajos y una madre deprimida, tuve muchos momentos que me sentí en el deber de protegerla, cuidarla, mimarla… Juntas, las cosas se llevaban mejor.

Ya veis, de un libro que me emocionó he sacado un post reflexivo, lleno de recuerdos agridulces. ¿Lo habéis leído? ¿Qué opináis de estas enseñanzas?

Comentarios


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Me encanta que te parezca emotivo. Es un libro maravilloso, si lo lees me cuentas tu opinión.

  1. Cuentamelo Bajito

    Hola!
    Me parece que voy a tener que leer este libro en cuando saquen un ratito.
    Esto de la maternidad de me deja poco tiempo para leer (con lo que yo leía antes!)
    Tiene muy buena pinta.
    Un beso!


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Hola, pues me han dicho que “La madre” o algo parecido, del mismo autor, también está muy bien. Si leer nos gusta hay que conseguir sacar un ratito, aunque sea pequeño, es importante seguir cuidándonos. Besos!

  2. Nueve meses y un día después

    Que post más bonito y reflexivo. Estoy de acuerdo punto por punto. Yo estoy ahora con “El cerebro del niño” y me está gustando mucho. Te lo recomiendo porque, además, es muy práctico y, aunque casi todo es de aplicación con niños más mayores que los nuestros, te va poniendo en situación y es útil para ahora.

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