Ser madre e investigadora

Ser madre e investigadora

 

 

 

Bye bye lab!

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Hoy ha sido mi último día de trabajo, hoy ha sido mi último día dentro del mundo de la investigación, como investigadora postdoctoral. En realidad, seguiré ligada a este mundo de algún modo pero abandono el laboratorio y los fondos públicos y me entrego a una multinacional, cuyo nombre, evidentemente, no revelaré aquí. Ya sabéis que mi identidad secreta es un bien preciado para mí, así quien lo desee me puede imaginar como una agente secreto, o una espía, o una investigadora dentro de un programa de alto secreto que busca la cura de las madres zombies, vamos lo que más os guste.

Durante este año (casi) que llevo de blog siempre he tenido ganas de contaros cómo es ser madre e investigadora, o mejor dicho, mujer que pertenece al mundo de la investigación pública. Una parte os la conté en la postal para Bú de nuestra primera separación, ya que un componente de nuestro trabajo son los viajes a reuniones y congresos y la separación es difícil, esa parte del trabajo me la llevo también al nuevo.

Este mundo mío de la investigación (seguirá siendo mío eternamente que para eso le he dedicado 11 años) empezó a hacerse oír con más fuerza con el comienzo de la crisis, y desde entonces, a todo el mundo se le llena la boca diciendo que en España tenemos fuga de cerebros, que la tenemos y bien grande, pero es que aún fugados, la vida de un investigador, disculpad la expresión, es muy perra.

Viajemos un poco al pasado. Hace unos 20-30 años, la mayoría de investigadores no cobraban mientras realizaban su tesis, aunque si bien es cierto, enseguida conseguían meter cabeza en las universidades y con mucho tiempo y neuronas invertidas (las neuronas se gastaban en pensar pero también en juergas de becarios) terminaban como profesores titulares, es decir, funcionarios. Después llegaron esos becarios que pasaban también más de 12 horas en el laboratorio, festivos incluidos (quien no ha pasado un domingo en un laboratorio no se puede llamar becario, y si ha sido Nochebuena o Nochevieja puntúa doble -yo tengo un 2x-) pero se les exigía una estancia en el extranjero durante su postdoctorado para ser profesores. Tras estas generaciones llegó la nuestra, los nacidos en los 80, ¿os cuento lo que nos encontramos?

Tras 4-5 años de carrera y otros tantos de tesis doctoral, en los que cobrábamos un sueldo, la mayoría sin seguridad social ni cotización, ni bajas, ni nada, llegó la crisis y la saturación de las universidades y nos dejó tirados, sobrecualificados y esperando a becas que nunca salían. Los que tuvimos suerte y buenos jefes, conseguimos sobrevivir unos años más con contratos de año en año, pagados con lo que había, por supuesto nada de tener en cuenta nuestra categoría profesional porque el país daba dinero para proyectos, poco, pero nada para personal, así que durante mucho tiempo hacíamos el trabajo de 2 y hasta 3 personas.

Con todo este plantel y la tesis recién leída decidimos casarnos, pero luego nos entró el terror de mi trabajo perpetuamente temporal junto al de mi marido de media jornada. El tiempo pasaba, conseguí un contrato con un sueldo decente y 1 año y medio de estabilidad, sí, lo que oís, 1 año y medio era una maravilla, y nos lanzamos a por el bebé.

¿Cómo es ser mujer embarazada e investigar?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que depende de lo que investigues. Hay una serie de productos que son nocivos para el feto, por tanto, una mujer embarazada no los puede tocar. Yo no los tocaba, tenía unas compañeras maravillosas que me ayudaban cuando me hacía falta. Lo malo es que os he comentado que el contrato era de 1 año y medio, esto, de inicio, no se iba a prolongar después de mi baja y como era un proyecto y había que presentar resultados, la solución era hacer todo el trabajo en los meses de mi embarazo, para dejarlo terminado. No era una imposición de mi jefe, que quede claro, ese tipo de conciencia laboral la tenemos casi todos los que nos hemos dedicado a esta profesión por vocación. Las cosas hay que terminarlas, y si surge algo que altera el planning hay que adaptarse y terminarlo de otra forma.

No quiero decir que no me cuidase durante mi embarazo, fue bueno y tuve la suerte de derrochar energía, me dio tiempo a terminar e incluso a irme 15 días a trabajar desde casa.

En ningún momento me sentí explotada. Desde el principio he tenido claro lo que era ser investigadora y la serie de esfuerzos que hay que hacer, porque la ciencia es así y si os soy sincera, la ciencia engancha y cuesta dejarla parada.

Mucha gente no comprende que me esforzara tanto durante el embarazo o que haya trabajado horas extra hasta el último día, pero es que la investigación no es una oficina, lleva otro ritmo y cuando uno se va las cosas se quedan sin acabar y es una pena.

En el mundo de la investigación no existen las jornadas reducidas, existen, pero nadie las pide porque terminarías haciendo más horas y cobrando menos, no existe un plan de conciliación familiar, pero existe la flexibilidad de horarios y eso ha sido una maravilla para mí y mi conciliación. No es la dureza del trabajo lo que hace que los cerebros se fuguen, ni la falta de conciliación, es la inestabilidad laboral. Tened en cuenta que yo soy una chica afortunada, en 11 años sólo he estado sin cobrar el primero, nunca he ido al paro, pero la mayoría de mis contratos han sido de duración de 1 año. Mientras estuvimos solos, si Bú, estábamos preparados para irnos a cualquier sitio si me quedaba sin trabajo pero su llegada hizo que me replanteara todo, y el cansancio que supone pedir dinero de manera constante a las instituciones, no saber qué va a pasar en 6 meses o qué vas a investigar ha acabado con mi vocación y con mi pasión.

Hoy acaba mi carrera profesional como investigadora, me voy a otro mundo, seguramente igual de divertido e interesante, en el laboratorio dejo grandes momentos y grandes personas y mis neuronas, menos, más gastadas, más entrenadas y con más sabiduría se vienen conmigo a emprender otro viaje.

Comentarios

  1. Ely

    Unas cosas empiezan y otras acaban… Continuarás siendo una gran profesional y una mejor madre! Y seguiremos leyendo lo que sigues haciendo! Besos

  2. Mary Alemaña

    Te lo has ganado, nena, a pulso.
    Estoy súper orgullosa de ti 🙂
    Disfruta la nueva aventura como una excelente profesional y aún mejor madre.

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