El folio en blanco, el silencio, el vértigo

El folio en blanco, el silencio, el vértigo

El folio en blanco, el silencio, el vértigo… Tres cosas que en mi cabeza van asociadas y no lo puedo expresar con palabras, que cada lector le dé la forma que quiera.

Hace mucho que no escribo, ya no hablo de escribir en el blog sino de sentarme delante de un papel en blanco y escribir sobre algo que no tenga que ver con rutina y trabajo. Mi agenda no vale como ejemplo. Últimamente mi cuerpo pide escribir sobre 3 o 4 cosas pero no me pongo a hacerlo, y otra vez volvemos a lo mismo: folio en blanco, silencio y vértigo.

Ya no escribo en cualquier sitio, mi cerebro va demasiado rápido y a veces no le sigo, me cuesta ponerme a su nivel o pisarle el freno y pedirle que se concentre en una sola cosa. Pensamiento en cajas, quiero quedarme en una maldita caja y pensar. La vida está yendo tan rápido que estoy perdiendo memoria, y no me refiero a que cada vez me cueste más recordar cosas, que también, sino a perder recuerdos, detalles. Ya no sólo veo borroso mi presente cuando no me pongo las gafas sino que me cuesta ver definido el pasado. Eso sí, hay imágenes que querría hacer desaparecer y me resulta imposible.

 

Mi cerebro va demasiado rápido y a veces no le sigo, me cuesta ponerme a su nivel o pisarle el freno y pedirle que se concentre en una sola cosa.

 

Hace tanto que no escribo que el dominio del blog había caducado. Hace tanto que nadie me lee que nadie se había dado cuenta. Tampoco me ha importado, tenía que estar a otras cosas y el blog no era una prioridad en mi vida. Y es que el año 2017 no fue un buen año, aunque tengo que admitir que recuperé parte del dominio sobre mi vida, puse orden y me permití disfrutar pasando tiempo con mi familia, familia que se ha hecho un poco más pequeña… La enfermedad y la muerte no perdonan. Todavía duele.

Hoy ha tocado madrugón y Spotify me lo ha recompensado con una canción que me ha puesto nostálgica, tan nostálgica que he vuelto a escribir. Quique cantaba de aquella época en la que fueron reyes y yo le escribía a mi querida Clara recordando cuando fuimos las reinas y nos lo creímos. No fue hace tantos años pero se siente como si hubiera pasado una eternidad.

Pensando en este tiempo, una cosa lleva a otra y lo que ha pasado esos años no ha sido que nos han salido líneas de expresión, canas, michelines, estrías o flacidez post-parto. No ha sido que las resacas de 3 vinos duelen como cuando nos bebíamos la noche, no es el cansancio, ni la rutina, ni todos los amigos que hace siglos que no vemos, que no nos llaman, que tan siquiera pensamos en ellos.

 

Quique cantaba de aquella época en la que fueron reyes y yo le escribía a mi querida Clara recordando cuando fuimos las reinas y nos lo creímos.

 

La nostalgia de hoy me ha recordado que en este viaje perdimos la inocencia. Nos hicimos mayores de golpe y pasamos a un estado de constante preocupación por padres e hijos. Nos hicimos matriarcas, madres de familia, cabeza de nuestras familias, caballos que tiran del carro. Conocimos la muerte cruel en amigos y familiares, la soledad, la esterilidad, los abortos y la asquerosa enfermedad en los más inocentes. De hecho, conocimos enfermedades que casi no sabíamos que existían y aprendimos nombres de medicinas que no estaban en nuestros libros de carrera (de las enfermedades raras hablaremos otro día). Estos años nos han enseñado la crueldad de la vida y la mala leche que tiene los días que se levanta cruzada. Ahora que sé sufre por los niños cualquier desamor sufrido años atrás me parece algo inocente, y eso que lloramos por amor lo que no está escrito. ¿Cómo no iba a sentir nostalgia de aquellos años?

Que nos quiten lo bailado, es una frase que he oído mucho este año. Yo quiero convertirlo en un mantra. Cada cosa vivida me ha traído hasta donde estoy hoy y habrá momentos de nostalgia nuevos, pero, cada día vivo otro momento que me dará nostalgia en unos años. Aquí seguimos, como una piña, con mi compañero de vida y con lo que juntos hemos traído al mundo. No me arrepiento de ningún paso dado porque todo lo que tengo conmigo es bueno y bello. Hasta aquí hemos llegado y mi familia se ha hecho más fuerte, más bonita y más unida. Con nosotros han llegado grandes amigos, de aquellos que son ya familia, y llegarán nuevos que seguirán con nosotros el viaje.

Hoy he conseguido apagar parte de las distracciones, algo de silencio, un poco de vértigo al mirar hacia atrás, pero sobretodo, he conseguido manchar este folio en blanco. No sé qué habrá en los nuevos posts, sé que habrá cambios pero no sé qué saldrán de estas teclas. Lo que sé es que hoy tocaba esto. La nostalgia es así y hoy me apetecía tener un rato moñas. A veces mi memoria me maltrata y me deja en blanco los recuerdos, pero sigo disfrutando de las sensaciones de que está siendo un gran viaje. Como me ha dicho Clara en un whatsapp, “Vaya viaje”. Y cuánta razón tienes amiga, ¡vaya viaje que hemos hecho!

 

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