Fobia de madre y miedo del niño

Fobia de madre y miedo del niño

¡Ya estamos en España! Aunque sigo de vacaciones, doy por terminado el cierre veraniego improvisado del blog. No era mi intención hacerlo pero no me dio tiempo a programar las publicaciones y en Berlín estaba a otras cosas.

Pronto prepararé algunos posts sobre nuestras primeras vacaciones con Bú en el extranjero pero por ahora voy a otro asunto al que llevo mucho tiempo dándole vueltas y que todavía he visto más claro en Berlín: las fobias y los niños, que no es lo mismo que la niñofobia.

Fobiaf. Aversión obsesiva a alguien o a algo. Temor irracional compulsivo.”

¿Quién no tenga una fobia que levante la mano? Os aseguro que la mía está bien abajo, tengo varias aunque intento que mi mente y mi autocontrol sean más fuertes que ellas, con algunas no lo logro. Soy algo claustrofóbica, los espacios cerrados y las grandes aglomeraciones de gente donde no veo una salida me ponen bastante nerviosa, también tengo vértigo pero esta es la que mejor domino, hasta me he subido a un puente colgante en el que había niños saltando. En general, odio los insectos y arácnidos, pero sobretodo los que me pican y me hacen daño, véase, arañas y avispas especialmente, porque las abejas me dan miel y mueren si me pican, no se van a andar con chorradas picando por picar. Esta última fobia a la gente le extraña mucho porque soy bióloga pero oigan que mis bichitos de trabajo o son bacterias o humanos, los insectos se los dejo a otros.

El caso es que Berlín estaba plagado de avispas, hay muchas, demasiadas para mi gusto. Toda la vida me han intentado convencer dicho que si te estás quieta la avispa no te pica, te terminará ignorando y se irá. Yo lo intento, con todas mis fuerzas, incluso emitiendo un grito súper sónico que puede dejar sordo a cualquiera que se sitúe a 100 m a la redonda, pero al final, termino huyendo, dando saltos, corriendo como una loca. A todo esto he de decir que sólo me ha picado una una vez en mi vida y fue porque la aplasté con la mano, sin querer, al ir a beber de una fuente.

avispa

Imagen del capítulo “The Unicorn and the wasp” de Doctor Who.

¿Qué ha pasado en Berlín? Muy sencillo, que parecía la loca de las avispas, ya no sólo entraba en pánico por mí sino por Bú. A ver, intentad imaginar la situación, cada vez que le iba a dar de comer, lo que fuera, había dos avispas, mínimo, rondándonos. En alguna ocasión se le llegaron a posar (un nanosegundo) en la pierna. Al principio me quedaba quieta, pero luego no podía evitar echarme a correr, pero claro, no iba a dejar a Bú a merced de la avispa, así que empezaba a mover la muselina con grandes aspavientos a ver si se iba. Mi marido me miraba diciendo: “Estás haciendo el ridículo. Quédate quieta, ignórala, se irá.” Pero no se iba, venían más, y al final Bú terminaba encerrado con la capota y la mosquitera hasta que me sentía segura. Eso sucedió por primera vez en una cafetería mientras desayunábamos, dentro, y todavía deben estar riéndose de mí. Después de varias así (mínimo tres al día), el resultado ha sido que Bú, sin saber muy bien por qué ha terminado intentando espantarlas igual que hacía yo. Espero no haberle contagiado la fobia pero no sería un caso extraño.

Whisky y Bú

Whisky y Bú

Como ya os he dicho muchas veces ni soy psicóloga ni lo prentendo, ellos son los sabios que nos pueden iluminar en esta materia, lo que sí soy es muy observadora. Muchas veces cuando paseo con Whisky (nuestro perro amante de los niños, sólo hay que ver mi Instagram) y me cruzo con una madre (no es sexismo, es que suelen ser madres) que lleva a un niño (o niña, dejaremos lo de niño para simplificar) de la mano, veo cómo la madre se pone tensa, pone cara de susto, tira del brazo del niño y le susurra: “Ten cuidado, deja al perro”. En alguna ocasión me he cruzado con ese niño un tiempo después y ha sido él el que se ha agarrado a la mano de la madre con cara de susto como si le fuera la vida en ello. Esa fobia, ¿es propia de ese niño o es una transferencia de su madre?. Igual que les contagiamos nuestro amor por la lectura o los animales les pegamos nuestras manías. ¿Creéis que un niño al que nunca le ha hecho daño un perro, nunca le ha ladrado ni gruñido (vamos a imaginarnos un perro pequeño para que el tamaño no le imponga) puede desarrollar miedo a ese animal por sí solo? Yo lo dudo, casi todos los niños que conozco con miedo o respeto por los perros son hijos de padres a los que no les gustan.

¿Tenéis alguna fobia? ¿Notáis que le habéis contagiado el miedo a algo a vuestros hijos? ¿Cuál es vuestra técnica para que las avispas os ignoren?

Comentarios

  1. Teresa

    Hola. No soy psicóloga tampoco pero también soy observadora y, la experiencia de ser madre (niña de 3 años), me está descubriendo partes de mi caracter que no tenía muy exploradas. Estoy de acuerdo contigo, les transmitimos igualmente los gustos que las fobias. Así, me he dado cuenta de lo importante que es para mi, que mi hija tenga otra persona de referencia, para que pueda comparar y decidir con qué se queda. Cuándo vamos al parque las dos solas, yo no le dejo subirse al tobogán si supera mi cabeza. Cuando vamos con su padre, ni lo duda, se sube por las tapias, por todos los columpios que a mi me dan miedo y a su padre no y, claro está, se lo pasa bomba. Si por mí fuera, no bajaría una cuesta con la bici hasta los 16 años pero, gracias a su padre, ha aprendido a bajarlas y dominarlas sin caerse. Ahora voy aprendiendo y trato de controlar estos miedos delante de ella, para no transmitírselos, para que avance sin más miedos que los que su propia enseñanza le generen.
    En cuanto a los perros, nosotros no tenemos miedo a los animales en general, es más, tratamos siempre de que se relacione con animales ya que en casa no podemos tener porque no estamos en casi todo el día. Mi hija tiene miedo a los perros porque un día, paseando por el campo, vino corriendo uno bastante más grande que ella. Era un cachorro que quería jugar y nosotros le dejamos hacer, pero ella debió de sentirse amenazada al ver un animal corriendo y ladrando hacia ella. Desde entonces, ha tenido miedo cada vez que nos cruzamos con un perro. Nosotros la animamos a que los toque y juegue con ellos para perder el miedo y, parece que algo vamos consiguiendo, pero no se ha librado del todo. Pienso que el miedo a los animales es algo innnato también, que no solo se puede transmitir.


    1. Post author
      La madre que lo parió

      ¡Claro! Hay experiencias con los animales que nos provocan miedo dese niños. Yo me imagino ser un bebé y ver a un dogo argentino y es normal tener miedo, son muy grandes hasta para un adulto. Seguro que poco a poco y con vuestra ayuda, tu hija se recupera del susto. En nuestra casa yo soy más lanzada que mi marido, excepto con los bichos, jeje. ¡Gracias por comentar!

  2. María Alemaña

    Hola!

    Desde mi ignorancia de no tener niños yo creo que sí, que las fobias se pueden contagiar, pero hay algunas que se cogen sin saber por qué… mis padres no tienen fobia a ningún bicho y no recuerdo ninguna experiencia personal mala tampoco, pero me pasa como a ti, ya lo sabes, arañas y bichos, los justos… desde bien pequeñita, araña que veo… mamá sácala… (ahora mi señor novio), porque me dan cosa hasta para matarlas… dicho eso, las muy pequeñitas me dan igual, pero patas largas, cuerpo gordo o peludas… terror…
    Lo mismo con bichos q se arrastran con muchas patas, los voladores no me molestan y para las avispas uso la técnica de ignorarlas o si llevo comida les pongo un cachín cerca y allí que van. Munich también tiene muchas avispas, por cierto…

    Perros… desde pequeña me encantan y mi madre dice q siendo una mocosa me lanzaba a todo perro que veía, por grande que fuera, y alguno me ha mordido en mi vida y aún así no les tengo ningún miedo.

    Espero ser capaz, el día que tenga polluelos, de no pasarles mis fobias, en su día como monitora de campamentos me tuve que tragar muchas veces mi pavor a las arañas y sacar alguna de las tiendas de mis acampados, pero cuanto más mayor me hago… más me cuesta! :S

    Lo importante es que la fobia sea llevadera, creo que es humano tener fobias, no…?


    1. Post author
      La madre que lo parió

      ¿Que tienes fobia a las arañas? ¡Noooooooo! Jajajajaja. Lo sé y es algo que recuerdo muy bien. Seguro que te salen polluelos que van detrás de los bichos, Bú ya adora las hormigas y si son rojas, mejor.

  3. María-Columna

    Hola preciosa. Ignoro si sabes que mi fobia, desde siempre, ha sido a los pelos, y si son 1 o 2 y mojados, mucho más. Ahora, que se supone que soy adulta, trato de controlarme, pero tengo todos los desagües de casa con el cacharrico que se quita y, cuando tengo que hacerlo, no puedo evitar que se me escape un gritito cuando no una arcada. Por suerte, mi marido y mis hijos han sido muy rubios y poco peludos.
    ¡Ah! Las arañas y otros bichos no me gustan nada y estoy cargada de manías. ¡Un encanto, vamos! Te quiero mucho.


    1. Post author
      La madre que lo parió

      ¡¡Hola!! Lo sé y cada vez que vienes a casa lo recuerdo porque voy quitando los pelos que veo por ahí para que no te los encuentres, jejejeje. ya sabes que en casa somos melenudos, todos y alguno cae. ¡¡Yo también te quiero!!

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