El segundo embarazo ¿se parece al primero?

El segundo embarazo ¿se parece al primero?

Supongo que a estas alturas todos los que hayáis llegado hasta aquí sabéis que esperamos a nuestro segundo hijo, otro chico, para esta primavera, como Meghan Markle o Kayla Itsines, pero con un embarazo sin tanto glamour ni músculos tan definidos.
Después de tanto tiempo sin escribir, al principio del embarazo pensaba que si no aprovechaba este momento ya no volvería al blog. Claro que, en mi cerebro estaba la idea de cómo había sido el embarazo de Bú, toda llena de energía y de tiempo para hacer un montón de cosas. ¡Nada más lejos de la realidad!

Yo no voy a idolatrar ni a denostar el embarazo porque cada embarazo es diferente y todas las opiniones son respetables. Los míos tienen un punto en común, un primer trimestre lleno de ascos, náuseas y pocas ganas de comer, lo que me viene bien para quitarme algunos kilos, de hecho, consiguen lo que ninguna dieta ha logrado en los últimos años, quitarme los 4 kilos esos que están en mi lista de “tareas pendientes”. Y hasta ahí su parecido.

En el embarazo de Bú pese a las pocas ganas de comer tenía energía para ir después del trabajo al gimnasio, hacer clases de spinning, Body combat y lo que fuera (controlando pulsaciones y a un ritmo mucho más suave, no se me vuelva nadie loco) con una explosión de energía que me hacía estar pletórica, me sentía muy guapa y atlética, y cuando empecé a comer todo me parecía de color de rosa. El segundo trimestre fue la “luna de miel” de la que todo el mundo habla, no tuve ningún problema salvo lo de despertarme todos los días a las 4 de la mañana, pero yo creo que ahí mi cuerpo se estaba preparando para lo que iba a venir.

Mis embarazos consiguen lo que ninguna dieta ha logrado en los últimos años, quitarme los 4 kilos esos que están en mi lista de “tareas pendientes”.

¿Y qué ha pasado hasta ahora en este embarazo?
Todo empezó más o menos igual, muchas náuseas, de vez en cuando vómitos, arcadas matutinas, de mediodía, de tarde, nocturnas… y sueño… mucho sueño. Pero claro, se me había olvidado unos pequeños detalles que diferenciaban mi vida de hoy y la de hace 5 años, y no, no sólo es que tengo 5 años más, sino que mi trabajo no tiene nada que ver con el de entonces. Pese a que antes pasaba 12 horas en el laboratorio, mi vida era rutinaria y eso para este tipo de situación “preñatil” está bien, mucho mejor que levantarse cada día a una hora, dormir en hoteles de vez en cuando, comer en trenes, estaciones de servicio, restaurantes buenos, malos y regulares, y recorrerse España (la mitad, para ser exactos), para llegar a casa y seguir dándolo todo. Porque a las embarazadas se nos suele contemplar y malcriar, en el primer embarazo, a partir de ahí… somos un ser vivo más, se acabó el vernos como superheroínas, se nos sigue comiendo el trabajo, los otros niños, la casa, las extraescolares, etc. Y conste en acta que en mi casa somos todos un equipo, pero todos tenemos muchas más obligaciones que cuando éramos sólo 2 y un perro.

 

 

Pero las náuseas se pasan… Sí, se pasan, normalmente antes de la semana 16, ese fue mi caso con Bú, en algunos casos duran hasta la semana 20, y en otros, en un 10% de las mujeres sobrepasan la semana 20 y pueden llegar hasta el día del parto. ¡Un ole por mí y mis compañeras las del 10%!

 

Dicen que la tripa sale antes con el segundo embarazo
No sabría decir, la mía no salió antes, más o menos era la misma… puede ser que ahora tenga más tripa pero lo más probable es que tenga más que ver con que ya venía con un poco más de cintura de partida. Lo que sí he compartido con varias amigas es que esas molestias que atacan en los últimos meses en la parte baja del abdomen al caminar aparecen mucho antes.

El 90% de las embarazas sufren náuseas en sus embarazo, un porcentaje que va disminuyendo hasta la semana 20, quedando un 10% de mujeres con este síntoma que puede acompañar hasta el parto.

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Pataditas, pataditas y golpes bajos
Otro de los dichos que están extendidos por el mundo es que el segundo bebé se siente mucho antes que el primero. No recuerdo exactamente cuándo noté la primera patada de Bú, pero no creo que fuera antes de la semana 20. Nada que ver con este pequeño, o tengo la reencarnación de Rocky en mi vientre o mi útero está mucho más sensibilizado a sus movimientos, porque lo siento desde la semana 16-17, y ahora, en la semana 21 noto sus golpes, patadas, la posición en la que está colocado y sus cabezazos en mis costillas izquierdas.

En resumen, estas son las diferencias entre un embarazo y otro hasta el segundo trimestre. Queda mucho todavía y lo más importante es que estamos muy contentos y expectantes.

Espero que este post no se quede aislado y pueda seguir escribiendo porque tengo muchas cosas que contar, aunque no me dé la vida para hacerlo.

Ahora contadme vosotras, ¿en qué se diferenciaron vuestros embarazos?

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