El miedo se hizo presente

El miedo se hizo presente

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Ayer una amiga me contó una historia de un niño y el miedo volvió a mí con tanta fuerza que casi hacía daño. La verdad es que desde que nació Bú ha estado siempre presente, y sé que también lo ha estado en la vida del Padre.

Es algo que no te cuentan cuando estás embarazada. Te preparas para los cambios físicos, para el cambio de vida, pero no te preparas para tener miedo el resto de tu vida. Sólo una persona de mi vida me dijo que esto iba a suceder.

Los anuncios se divierten con nosotros, los padres, cuando nos muestran a una madre primeriza observando a su hijo mientras duerme por miedo a que deje de respirar, o pensando en el número de gérmenes que transporta una mano sucia, pero eso sólo es el principio. Al final, le dejamos dormir tranquilo y pasamos por agua los chupetes que se caen al suelo, pero el mundo no es un sitio tranquilo, seguro y cómodo donde nuestros hijos vayan a crecer sin sufrimiento, y este es el miedo el que acompaña a los padres para siempre. Sé que es así porque mi padre, aunque nunca lo admitiría, tuvo miedo cuando iba a dar a luz a Bú, y todavía recuerdo una llamada de mi madre cuando estábamos de luna de miel en Tailandia, se había caído un avión en una isla donde deberíamos haber estado nosotros y mi madre entró en pánico. Sé que se les encoge el corazón cada vez que salimos de viaje, y ahora se les encoge por nosotros y por Bú.

Yo soy una novata en este tipo de sensaciones, las estoy aprendiendo a dominar porque Bú comerá galletas, pan y trocitos con gente que no seremos nosotros y se atragantará, y no pasará nada. Se enfermará, a veces serán solo gripes y catarros leves, pero puede que alguna vez nos dé algún susto (espero que sean de esos que se quedan en un susto). Se caerá y se romperá algún hueso (igual la primera vez tiene 24 años como yo). Se irá de excursión y no sabré dónde está en cada momento, y se irá de marcha, y tendrá pareja, alguna será buena y alguna le romperá el corazón, o estará solo y tendré miedo de su soledad. Seguirá subiéndose a coches, autobuses, aviones, trenes, cruzando calles… Seguirán existiendo los hijos de pu que hacen daño a los niños, los ladrones, los asesinos, la gente mala, y no podré hacer nada por controlar su destino. Seguiré teniendo miedo a que enferme cuando él tenga 50 años y yo 82, pero seguiré intentando no demostrárselo porque la vida es suya, y la tiene para vivirla, y podemos ser precavidos, cuidadosos y enseñarle hábitos para que se mantenga seguro, pero ni él ni nosotros podremos controlar su destino.

La vida es dura, pero está para vivirla, a veces nos da golpes y otras bombones, yo cruzo los dedos para que los golpes sean simples moraduras y los bombones sean de chocolate con leche.

Siento el rollo, este es un post sacado del corazón de una madre de un bebé de 8 meses y medio pero creo que muchos padres me entienden. Tenéis el camino libre para comentarme lo que queráis.

Comentarios

  1. UnaMadredelSigloXXI

    Me he sentido muy identificada con tu post. Yo también estoy descubriendo esas sensaciones desde que soy madre y empiezo a ser más comprensiva con aquellos miedos absurdos de mis padres. Después de tanto burlarme de adolescente, resulta que yo también voy a pasar por ello.


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Mis padres no han sido nunca de demostrar mucho sus miedos pero mi suegra tiene una gran frase que ahora ha heredado su hijo “cuidado con todo”.

  2. AnimalitosTuyYo

    Más que miedo, yo diría que vivo en una preocupación constante por todo que aún ha aumentado más desde que soy mamá. Pero a veces intento calmarme y pensar que lo que tenga que pasar pasará. Si nos preocupamos o tenemos miedo, esos sentimientos nos impedirán avanzar y disfrutar de las pequeñas grandes cositas que cada día nos ofrece la vida. Así que tendremos que relajarnos un poco. besitos!


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Tienes razón, respirar y dejar que pasen. Sólo nos sirven para bloquearnos pero algunos… hay algunos miedos que son puro instinto y yo a esos les hago caso. Eso sí cada cosa a su tiempo, ahora no me voy a preocupar por su adolescencia. ¡¡Besos!!

  3. sra.jumbo

    Yo reconozco que soy muy miedosa desde que nació mi hijo. Si antes me daba pánico el coche ahora me da terror. A veces tengo pesadillas en las que le pasa algo a mi hijo o a nosotros. Lo paso realmente mal tanto pensando que le ocurre a él,como pensando que nos ocurre a nosotros y lo dejamos “solito”. Mi suegro está ahora mal, con cancer, y me ha dado por pensar que pasaría si mañana soy yo. Es inevitable, los miedos nos van a acompañar el resto de nuestras vidas por el hecho de haber sido madres jeje.


    1. Post author
      La madre que lo parió

      El de las pesadillas es más mi marido, pero sí, yo también tengo a veces esos sueños malos y esas paranoias. Me leí hace poco “Un monstruo viene a verme” y qué horror, el libro es una maravilla pero yo lo pasé fatal. Mucha suerte y ánimo con tu suegro.

  4. Mary Alemaña

    Yo no soy madre y aún no he vivido estos miedos, pero quiero pensar que sabré llevarlos y seré capaz de no preocuparme por las cosas que podrían pasar, son tantas… aunque vivieras miles de años no pararías de preocuparte por el “y si…”. me encanta la frase de ya cruzaremos ese puente cuando toque y la de no hay que preocuparse, sino ocuparse si llega el momento.
    Desde mi estado de no madre quiero mandarte/os serenidad y positividad, como dice lamadrequelopario no podemos controlar el destino y la vida está para vivirla. Disfrutad de vuestros peques 🙂


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Ya te tocará jejejeje y me lo contarás, claro. Pero piensa en tus padres que hace que comprendamos mejor esos miedos. A mí me viene algunos sustos que les hemos dado a nuestros padres, y lo tuvieron que pasar muy mal. Besos!!

  5. Lapsicomami

    Qué bonito post (aunque hables de miedos, que son feos, jejeje). Cuando te conviertes en madre/padre inmediatamente aparece ese miedo, resquemor, temor, como quieras llamarlo, y sí, me temo que no se va (mi padre -de casi 60 años- tiene que llamar a mi abuela cada vez que se va de viaje, no digo más). La historia es que sí, pueden ocurrir (y ocurrirán) cosas… pero también sabemos que la vida tiene esas cosas, y que, llegado el momento, estaremos ahí para nuestros retoños (que siempre lo serán). 😉

  6. AdoroSerMama

    te has metido dentro de mi cabeza???
    Uf no podría sentirme más identificada con cada palabra que dices. Y qué difícil es aprender a controlar ese miedo para que no se convierta en un obstáculo para nuestra hija.
    Creo que el miedo y la preocupación no nos la quitaremos jamás de encima…

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