La frustración en la alimentación de los hijos

La frustración en la alimentación de los hijos

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El instinto animal de una madre es alimentar a sus hijos. Es algo que aparece cuando nace el pequeño y que ya nunca se pierde. De ahí la obsesión de las madres por ponernos una ración mucho más grande de la que podemos ingerir pese a llevar 25 años diciéndole que eso es mucho y la frase de la abuela: “Pero… ¿Come bien el chico?”

Yo fui una madre tranquila en ese aspecto durante la lactancia, Bú era un niño delgado pero que ganaba peso como debía y mi producción de leche era estupenda, como la de casi todas las madres que hacen una lactancia a demanda. Luego llegaron los dramas, las caídas de percentiles y las primeras preocupaciones. Como el niño comía bien y no se ponía demasiado malo tampoco fue un drama.

Lejos de mejorar, el dichoso drama de la alimentación ha ido agravándose. Frases desafortunadas de algún pediatra como la de: “Este niño no está delgado, está desnutrido” dejan a cualquier madre (o padre, que os aseguro que se preocupa más que yo) con el alma en un puño pero son muy efectivas en aumentar la preocupación y frustración de los padres que darían su vida por su hijo. Las últimas noticias es que Bú ha entrado en el protocolo de digestivo que implica una batería de pruebas densas para ver a qué se debe la delgadez, y mientras tanto, estamos probando a ver si mejora retirando la proteína de la leche, a la que no sería alérgico sino intolerante, si al final fuera esa la causa de su escaso engorde.

El caso es que el otoño-invierno y en esta ciudad maña, la niebla o el cierzo (no, no tenemos un clima intermedio, si hace sol sales volando, y si no hace viento no vas a ver la farola de delante) han traído a las guarderías y colegios una epidemia de bronquitis, que, por supuesto, Bú decidió coger cuando la incidencia iba ya de bajada. Con la tos, llega el cansancio y con éste la falta de apetito y nuestra frustración.

Bú es un buen comedor, pero su delgadez, voy a aclarar que no estoy dramatizando cuando digo que es muy delgado, hace que cualquier alteración de sus ritmos de comida implique una pérdida de peso y por tanto, más debilidad y más facilidad para coger el siguiente virus. Aún así, es un niño fuerte que enferma con la misma frecuencia que cualquier bebé que vaya a la guardería.

A nosotros nos encantaría decir eso de: “Déjale que duerma que eso le alimenta más que un plato de lentejas”. Pero no es verdad, y sobretodo en el caso de Bú es exactamente al revés. Necesita comer porque necesita engordar. Sentarse a verlo enredar con la comida, o con la boca cerrada a cal y canto porque no se siente capaz de comer nada más nos frustra infinito.

No somos partidarios de obligarle a comer pero ganas no nos faltan de querer meterle un embudo y todo para adentro. Aún así, como padres pacientes que hemos decidido ser, utilizamos todas las técnicas que se nos ocurren, empezando por la de pasar una hora con él comiendo para que todo lo que tiene en la mesa acabe en el estómago.

En días como hoy estoy contenta, la bronquitis no ha remitido todavía pero las 24 horas sin comer ya han terminado y nuestro Bú vuelve a ser el tragón insatisfecho que se comería un buey y sólo se engordaría 10 gramos.

En esta época en la que la tendencia de la alimentación ha cambiado, ¿quién no se frustra viendo comer a sus hijos?

¿Alguna vez os habéis sentido tan impotentes como nosotros al ver a vuestro bebé de un año desnutrido?

Comentarios

  1. AnimalitosTuyyo

    En nuestro caso, Rosquis es muy delgadito porque es mal comedor, come de lo que le gusta y entreteniéndole y con toneladas de paciencia infinita. Además, es un peque muy movido e inquieto, no sabe qué es estar sentado jugando. Suerte que nuestra pediatra le acepta tal como es, de percentil bajo y que va aumentando de peso, poco a poco, a su ritmo. besitos y no deseperéis! Y que Bú se cure muy pronto de la bronquitis! Ánimos!


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Lo del ritmo es lo importante. Bú no tenía ritmo aunque ahora parece que va mejorando un poco, y sí, también es un niño súper movido y activo, pero tengo que reconocer que eso es una cosa que me gusta, yo soy así. A ver si en otro post os cuento cosas sobre su dieta. Gracias!!

  2. Cymba23

    El tema de la alimentación es dificil, empezamos con un bebe que nació con poco peso y ahora tenemos a un nene de peso ya normal (delgado normal).
    El principio fue duro y un poco preocupante, pero a base de hacer lo que nos dijerón y, mas tarde, de ser constantes con las comidas, esta como un toro.
    Nuestro caso ha sido partir de un nene débil al que le costaba hasta mamar a verle subir poco a poco como la espuma (lo nuestro nos ha costado…????), así que ahora ya estamos más que tranquilos y satisfechos.

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